06/10/2024
Les comparto la siguiente imagen que plantea varios puntos importantes sobre la gestión del tiempo en las empresas y la percepción cultural que se tiene respecto a la productividad y el cumplimiento de horarios.
En cualquier tipo de organización —ya sean grandes o pequeñas, nacionales o internacionales, reconocidas por su responsabilidad social o sin premios de por medio— nos encontramos con un fenómeno común: jefes, líderes, supervisores, directores o CEO’s que parecen tener una visión distorsionada sobre el manejo del tiempo y la productividad. Es posible que esa visión esté influenciada por la idea de que una empresa funciona como una “familia” en la que se espera que todos hagan sacrificios constantes por el bien común, incluso a costa de su tiempo personal.
Pero, ¿por qué está tan penalizado salir a tu hora? ¿Por qué se ve mal cumplir con tu trabajo dentro del horario por el que fuiste contratado? Esta mentalidad, que convierte la excepción (quedarse después de hora) en la regla, indica que algo no está bien gestionado dentro de la organización. Si el trabajo está bien planeado, medido y documentado, debería ser posible completarlo dentro del horario establecido. Si esto no sucede de manera constante, el problema no radica en el empleado que se va a su hora, sino en la gestión de tiempos y procesos.
Deberíamos empezar a cuestionar esta cultura del “quedarse tarde”, porque implica que algo está fallando: tal vez las expectativas están mal ajustadas o los procesos no están siendo gestionados correctamente. Es un signo claro de que, cuando todo parece ser urgente, en realidad nada lo es. Y cuando nos obsesionamos por satisfacer a todos los clientes a costa de saltarnos los procesos, terminamos maltratando a los equipos y comprometiendo la calidad del trabajo.
Lamentablemente, a muchos altos mandos les cuesta entender que forzar a los empleados a trabajar más allá de sus horarios no necesariamente mejora el rendimiento, sino que puede ser un síntoma de mala planificación. La explotación del equipo para cumplir con objetivos personales o de corto plazo no favorece ni al equipo ni a la empresa a largo plazo.
Debemos normalizar que cumplir con el trabajo dentro del horario establecido es un signo de buena gestión, tanto de parte del empleado como del supervisor. Al final del día, una correcta gestión del tiempo es clave para una empresa eficiente, y no salir a la hora debería verse como una excepción, no como la norma.
En favor de una cultura organizacional que valore la eficiencia y la correcta gestión del tiempo, en lugar de glorificar la “dedicación” medida en horas extras no planificadas.
Los leo…