11/07/2025
“Decía que no era para tanto… hasta que perdí el pie.”
La historia de Don Ernesto y el precio de ignorar la diabetes
Don Ernesto tenía 62 años.
Llevaba más de 15 con diabetes tipo 2.
Pero no creía en médicos.
Ni en medicamentos.
Ni en controles.
Ni alimentación
Ni suplementación
—“Yo me siento bien.”
—“Nunca me he desmayado.”
—“Mi azúcar sube un poco, pero no es para alarmarse.”
—“Mi abuela vivió con azúcar y murió de vieja.”
Así respondía cada vez que su familia le pedía que se cuidara.
Desayunaba con café y pan dulce.
Almorzaba arroz, plátanos y refresco.
Nunca se ponía insulina.
Y nunca se hizo un examen de glicemia en serio.
Hasta que un día, notó una pequeña herida en su pie derecho.
Un roce con el zapato.
No dolía.
Así que no le dio importancia.
No se curó.
No fue al médico.
Pero la herida empezó a oler mal.
La piel se puso negra.
Luego el dedo.
Luego el pie.
Cuando por fin fue a urgencias, ya era demasiado tarde.
📋 El diagnóstico: Pie diabético en estadio avanzado, con gangrena.
No había circulación.
Había infección profunda.
Y el tejido estaba mu**to.
La única opción: amputación infrapatelar.
—
Hoy, Don Ernesto vive con una prótesis.
Y con una mezcla de dolor, arrepentimiento y conciencia.
—“Ojalá hubiera escuchado antes.
Ojalá me hubiera hecho los controles.
Ojalá no hubiera ignorado esa herida.”
Pero ya era tarde.
—
🧠 Enseñanza médica:
• La diabetes no controlada daña los nervios y los vasos sanguíneos.
• El pie diabético puede comenzar con una herida mínima y terminar en amputación.
• La falta de dolor no significa que todo esté bien: muchas veces hay neuropatía.
• Los controles periódicos, el uso de calzado adecuado y la revisión diaria del pie son fundamentales.
—
👉 Si tú o alguien que conoces tiene diabetes:
• No ignores las heridas.
• No subestimes la importancia del control glucémico.
• No te sientas bien solo “porque no te duele nada”.
El pie diabético no aparece de un día para otro.
Es el resultado de años de descuido…
y la diferencia entre seguir caminando o vivir sin un pie.