28/08/2024
Este chisme es para aquellos que creyeron en este proyecto desde el principio. 🖖🏻♥️✨
Soy la dueña del local de comida que estaba en primero de mayo. 🫶🏻
Cuando decidí comenzar este negocio, tenía apenas 17 o 18 años. Ya llevaba tres años trabajando en la industria de restaurantes, desempeñando diferentes roles: mesero, parrillero y en freidoras. A lo largo de esos años, aprendí mucho porque siempre quise estudiar gastronomía pero diferentes situaciones me hicieron tomar un rumbo diferente. Pero mi sueño era perfecto para plasmar todo ese conocimiento en este proyecto llamado Perla Negra.
Hace más de dos años, finalmente puse en marcha la idea que había tenido en mente durante tanto tiempo. Con el apoyo de algunas personas que confiaron en mí, logramos armar el negocio. Una persona sacó un crédito para cubrir la inversión inicial de depósito, renta, materia prima, uniformes, mobiliario y… Que se meten a vaciarnos el local a una semana de abrir, el día de mi cumpleaños.
No nos desanimamos, al día siguiente hubo quién colaboró con un refrigerador, otro con una estufa, y así con otros equipos necesarios. Gracias a ellos, el proyecto comenzó a tomar nuevamente forma. Sin embargo, a lo largo del tiempo, poco a poco las personas que creyeron en esto tuvieron nuevas aspiraciones y metas por lo que se fueron alejando, cada uno a su manera.
Uno de los mayores retos que enfrenté fue la constante alza en la renta del local. Empecé pagando $8,000 pesos, pero en poco tiempo, la dueña subió el precio a $10,000 y al final ya quería $12,000 pesos. Esto se debió a una cláusula en el contrato que no leí cuidadosamente, la cual permitía un aumento del “10%” cada seis meses, a pesar de que el local ni siquiera estaba acondicionado legalmente como tal. Para poder cubrir todos estos costos y mantener el negocio a flote, tuve que subir ligeramente los precios, lo cual generó quejas entre algunos clientes.
A pesar de todo, me siento profundamente agradecida por la lealtad de mis clientes.
Aunque nunca hice una inauguración formal, el local se llenó desde el primer día. Recuerdo con claridad cada rostro que entró al negocio que se fue satisfecha, e incluso aquellas que regresaron después de una queja porque valoraban nuestra comida. Y a quienes no dejaban de quejarse pero tampoco de volver incluso haciéndose cuentas falsas o mandando a alguien.
Con el tiempo, entró un tercer socio que, sin conocer mucho del proyecto, decidió apoyarlo y ayudar a remodelar el negocio, abriendo también como cafetería. Sin embargo, las circunstancias no jugaron a nuestro favor tampoco con el nuevo personal, y él se fue sin recuperar su inversión.
Yo también tuve que irme, con una deuda considerable, sin un trabajo y sin un lugar donde vivir. No podía pagar una renta para mí misma y, además, tenía tres cachorros que hacían que donde yo vivía nadie los quisiera ni ver.
Bueno, eso ya tiene casi un año. A pesar de todo, hoy puedo decir con orgullo que salí adelante. Estoy en un lugar mejor, tanto personal como profesionalmente. Yo soy Arquitecta, y a pesar de todas las situaciones y personas que me pusieron el pie, recuperé lo más importante, la confianza en mí misma.
Cada vez que me encuentro con alguien que me reconoce por mi negocio y me dicen cuánto extrañan mi comida, siento que todo valió la pena. Recuerdo con cariño a los clientes que cada fin de semana volvían por más, aquellos que incluso pagaban un Uber de $200 pesos solo para disfrutar de nuestros platillos.
Hoy, estoy en una posición donde puedo volver a cocinar para ustedes, no por necesidad, sino por el profundo cariño y gratitud que siento hacia quienes siempre creyeron en mí.
Así que esperen noticias en estos días porque este proyecto es para ustedes. 🖖🏻🤍✨