09/09/2026
Muchas lluvias han caído desde la publicación anterior. Y es que el trabajo se junta, el lodo hace lento el caminar, pero la vida sigue y se multiplica.
En estos días más recientes hemos imaginado el neolítico, por decir algo, y hemos contemplado la domesticación del perro.
Este cachorro de la foto salió de cacería con su madre la noche/madrugada de un día de la semana pasada. La mamá ha de haber intentado entrar a los corrales, porque por ahí encontramos al cachorro fiero. La pequeña bola dentada nos gruñó y nos lanzó mordidas, chilló como poseído, pero aún así fue rescatado. Había caído en un hoyo de unos 80 cm de profundidad.
Estaba mojado, hambriento, hipotérmico, asustado. Durmió al solecito en una caja, ya seco y calientito tomó leche de cabra, y a los 3 días decidió que éramos su nueva manada. Ahora el lobezno (no es literal, aclaro), es un perrito doméstico que disfruta de la hora de la ordeña y juega entre la paja.