13/12/2024
Para saber más...
En el accidentado terreno del norte de Afganistán, el antiguo secreto de la kangina se ha guardado durante más de 2000 años. Esta ingeniosa técnica mantiene las uvas frescas durante meses, extendiendo su sabor sin alterarlo hasta el vibrante año nuevo iraní en primavera.
A través de un proceso meticuloso, los racimos de uvas se colocan en cuencos dobles de barro ricos en arcilla, que luego se sellan meticulosamente para crear un capullo protector. Estas esferas de barro cocidas al sol, cada una con aproximadamente medio kilo de uvas, se almacenan en refugios frescos y oscuros, ya sea en una bodega tranquila o bajo tierra.
Esta maravilla de preservación histórica no utiliza tecnología moderna, pero captura mágicamente la esencia del verano y ofrece a las familias el lujo de disfrutar de uvas frescas en el frío del invierno.