16/05/2020
A pesar de que no podemos salir de casa, seguimos tomando clases gracias al esfuerzo y dedicación que nuestras maestras y maestros ponen diariamente para mantenerse en contacto con el alumnado.
La situación dentro de casa para tomar clases no ha sido tan fácil. Para empezar, el uso de la tecnología ha sido un tema para muchas personas: profesorado, alumnado, madres y padres. La ayuda de otras personas ha sido necesaria para poder instalar programas, ejecutarlos, abrirlos, cerrarlos... El hijo, la hija, la nieta, la sobrina, el primo, el vecino, y más personas, también han sido los salvadores de la educación en línea.
Ha sido un esfuerzo conjunto: Profesorado preparando clases en línea, invirtiendo mucho más tiempo y dedicación del que uno cree, algunos haciendo un esfuerzo mayúsculo para entender la tecnología; las mamis y papis adquiriendo los medios tecnológicos, en la medida de sus posibilidades, y esforzándose por entenderlos para que sus hijos sigan aprendiendo y puedan terminar el ciclo escolar; el alumnado esforzándose por entender qué es lo que está pasando, mientras viven una curva de adaptación a un nuevo sistema de aprendizaje; y también, hay que repetirlo, las personas que nos han ayudado a entender cómo prender la computadora, cómo descargar un archivo, cómo instalar zoom, qué es hangouts, sacar bien la foto de la tarea para mandársela a la maestra porque las primeras 5 salieron movidas, cómo probar el micrófono, audio y video para que la videollamada funcione, mandar un email, entre muchas otras cosas.
Y una cosa en común para todas las personas... Aprender a combinar la vida privada con la vida educativa y laboral... Aprender a cuidar los espacios, el ruido, las distracciones... Aprender a organizarte y mantenerte eficiente... A mantener en orden y equilibrio los diversos aspectos de tu vida...
Esto no es todo, las mamás y papás se están dando cuenta que las y los profesores de nuestras y nuestros hijos hacen un esfuerzo mayúsculo para enseñarles con paciencia y respeto, con verdadera dedicación y entrega.
Un aplauso fuerte a quienes le dan esperanza a este país, para que salga adelante y la brecha de desigualdad que nos caracteriza desaparezca pronto. Sin ustedes, maestras y maestros, no tendríamos un futuro donde la dignidad sea una realidad en el día a día. Los maestros comprometidos con su profesión, y aquellos maestros que nos han enseñado en la vida, algo, por mínimo que sea, merecen ser honrados y valorados con mucha más fuerza, pues nos han dado esperanza de aspirar a mejores oportunidades. Claramente, gracias a las personas de nuestra familia por apoyarnos y darnos la oportunidad de estudiar.
El sistema social, político, económico y cultural aún tiene una enorme deuda con la dignificación de esta profesión tan indispensable en toda sociedad que aspira a tener calidad de vida.
¡Gracias maestras y maestros! ¡Gracias mamás y papás!