07/04/2026
EL LOBO CUIDANDO AL REBAÑO.
FUNCIONARIA DE DERECHOS HUMANOS BAJO LA LUPA POR DESPOJAR DE SU PATRIMONIO A FAMILIAS POTOSINAS
Resulta inadmisible que quienes portan el estandarte de la justicia sean los mismos que, en la opacidad de los negocios inmobiliarios, socaven la tranquilidad de las familias potosinas.
La reciente vinculación a proceso de una funcionaria de la Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDH) y su socio, un abogado de la región, bajo el expediente RIII/RIO/EXP-423/2025, no es solo un trámite legal por fraude específico; es un recordatorio lacerante de la impunidad que carcome nuestras instituciones.
Se supone que la CEDH es el último refugio del ciudadano frente al atropello del poder, un organismo que nació para ser la voz de los vulnerables y el guardián de la dignidad humana. V
er a uno de sus miembros señalada por vender terrenos "fantasma" en Rioverde y Ciudad Fernández es una bofetada a la ética pública. ¿Con qué autoridad moral pretenden defender a las víctimas de abusos si, puertas afuera de su oficina, se les acusa de despojar de su patrimonio a personas honestas mediante engaños y simulaciones jurídicas?
El espíritu de la CEDH debería ser un fuego que ilumine el derecho a la legalidad, pero hoy ese fuego parece consumirse en el cinismo de quienes utilizan su posición y sus conocimientos legales para tejer redes de lucro indebido.
La historia de la señora Verónica "N" es el reflejo del hartazgo social.
Confiar en una firma inmobiliaria respaldada por figuras que se dicen conocedoras del derecho resultó ser una trampa que puso en jaque el ahorro de toda una vida y su estabilidad emocional.
El predio en cuestión, ubicado estratégicamente a un costado del Canal Principal de la Media Luna, fue ofertado por la suma de un millón 600 mil pesos. Sin embargo, tras haber desembolsado más de la mitad de ese monto para construir lo que sería su casa de retiro, la realidad emergió con la crudeza de la traición: los vendedores no tenían ni el registro ejidal ni el título parcelario ante el Registro Agrario Nacional (RAN).
Es decir, vendieron aire con sellos de respetabilidad. El abogado Benito Alberto Juárez Hernández ha sido enfático en que este no es un caso aislado, y la determinación de la jueza de vincular a proceso a estos sujetos confirma que la sospecha tiene fundamentos sólidos.
No podemos permitir que el cargo público sea un escudo para la rapiña; la función pública es un servicio, no un botín para enriquecerse a costa de la buena fe de quienes buscan un techo propio.
El clamor en las plataformas digitales no se ha hecho esperar, reflejando una herida abierta en la confianza colectiva hacia sus autoridades.
En redes sociales, los comentarios oscilan entre la rabia y el desengaño, con usuarios señalando que "si así actúan los que nos deben cuidar, estamos en manos del hampa", mientras otros exigen una limpieza profunda en la CEDH bajo el lema "¡Que den la cara, no queremos más bandidos con gafete oficial!".
Muchos ciudadanos de la Zona Media han compartido el sentimiento de que estas inmobiliarias operan bajo una protección política que las hace sentir intocables, comentando que "ya era hora de que alguien les pusiera un alto, porque se sienten dueños de Rioverde".
Esta indignación digital es el pulso de una sociedad que ya no se conforma con boletines oficiales, sino que demanda ver a los responsables frente a la justicia y el patrimonio devuelto a sus legítimos dueños.
Esta crítica nace desde el corazón de una ciudadanía que cree en las instituciones pero desprecia a quienes las ensucian. Exigimos que el proceso judicial no se detenga por influencias o llamadas desde las altas esferas.
La impunidad es el alimento de la corrupción, y en este caso, el abuso de poder es doble. Se abusa de la posición institucional y de la fe de los compradores.
Como sociedad civil, nos mantenemos vigilantes; no aceptaremos menos que una justicia ejemplar que devuelva el honor a la CEDH y la tranquilidad a los defraudados.
La ley debe ser un mazo contra el delincuente, no una alfombra roja para el funcionario desleal.