22/07/2026
🚩 EXIGIR SOLUCIONES ES UN DERECHO
Fernando Castro Merino
Vocero de Antorcha en BC
En Baja California, la realidad de miles de familias trabajadoras contrasta severamente con los discursos oficiales de bonanza y bienestar. Mientras las autoridades presumen el desarrollo económico de la entidad, en las colonias populares de Tijuana, Mexicali, Ensenada y San Quintín la vida diaria representa un reto constante: salarios golpeados por la inflación, falta de servicios básicos y un evidente retraso en la atención a las necesidades más urgentes de la población.
Ante este panorama, el Movimiento Antorchista ha sostenido históricamente que la organización y la manifestación pública no son un capricho ni una medida desesperada; son un derecho constitucional y la única herramienta efectiva que tiene el pueblo humilde para hacer oír su voz y exigir que el presupuesto público, generado por el trabajo de todos los mexicanos, se traduzca en soluciones concretas.
Un ejemplo claro de esta indiferencia ocurre en la Secretaría de Bienestar Social del Estado. Desde el mes de abril, cientos de familias entregaron sus trámites en regla para recibir apoyos básicos, pero la respuesta oficial ha sido el silencio y el archivo de las solicitudes. Pretender que la gente espere indefinidamente es ignorar que en las colonias la necesidad no perdona, donde la falta de apoyos se suma a la carencia de agua, drenaje y pavimentación que sufren a diario.
En el Movimiento Antorchista tenemos claro que los apoyos asistenciales no resuelven de fondo la pobreza estructural; la solución definitiva requiere la creación de empleos bien pagados, una distribución justa de la riqueza y obras de infraestructura en las colonias. Sin embargo, mientras esas condiciones se construyen, los programas sociales constituyen un derecho y un alivio indispensable para los hogares en situación de extrema vulnerabilidad, y es obligación del Estado entregarlos de manera oportuna, sin condicionamientos políticos ni trabas administrativas.
Por ello, la lucha en las calles sigue siendo plenamente vigente. Hacer uso de la libre manifestación para exigir agua, drenaje, vivienda, educación o la entrega puntual de los apoyos sociales no es entorpecer el desarrollo del estado; es ejercer la ciudadanía con dignidad.
Llamamos al pueblo trabajador de Baja California a no acostumbrarse a la negligencia, a mantener la unidad en las colonias y a respaldar las movilizaciones de nuestra organización. La experiencia nos ha enseñado que solo la fuerza del pueblo organizado logra mover la voluntad de los funcionarios y convertir las promesas de papel en hechos reales para los que menos tienen. Hoy más que nunca se necesita un pueblo unido, organizado y consciente que luche por los intereses de su clase y no solo por despensas y obras, se necesita un pueblo consiente que se ponga a la cabeza de sus hermanos de clase.