05/08/2026
Quiero presentarles un disco y una artista 10 de 10.
Ella es KAIA.
Kaia y el arte de la despedida
Tercer álbum · Indie rock / Rock alternativo / Dream pop
Hay discos que se escuchan y hay discos que se atraviesan. El tercer álbum de Kaia pertenece a la segunda categoría: una colección de canciones que duele escuchar en el mejor sentido posible, construida sobre las cenizas de amistades que se rompieron sin aviso ni disculpa.
Nacida en París en el año 2000, Kaia llega a este tercer trabajo como una artista ya consolidada, pero con la mirada más afilada y la voz más desnuda que nunca. Si en sus primeros discos se le comparaba con Dolores O'Riordan por esa forma de quebrar la voz justo antes del estribillo, y con Gwen Stefani por su capacidad de convertir la rabia en una melodía pegajosa, aquí ambas influencias se funden en algo que ya es completamente suyo.
El álbum se mueve con una libertad poco común entre el jangle pop luminoso, el dream pop etéreo y ciertos guiños al folk irlandés que aparecen como fantasmas en las guitarras acústicas. Pero Kaia no se queda ahí: en varios cortes se atreve con una mezcla inesperada de ska punk, new wave y pop rock que rompe la solemnidad del disco justo cuando amenaza con hundirse demasiado en la melancolía. Es una artista que entiende que la tristeza también puede bailarse.
Kaia ha sido clara: este disco está dedicado a las amistades que traicionan sin escrúpulos. No hay metáforas veladas ni juegos de palabras para esconder el dolor; cada canción parece una carta cerrada dirigida a alguien que alguna vez fue cercano y dejó de serlo de la peor manera. Es un álbum nostálgico, casi melancólico, que convierte la decepción en algo hermoso sin perder el filo de la herida original.
Una artista completa.
Detrás del micrófono hay una mujer de una inteligencia y creatividad poco comunes. Kaia es diseñadora gráfica egresada de ENSCI - Les Ateliers, una de las escuelas de diseño más prestigiosas de París, formación que se nota en la dirección de arte de todo su universo visual: portadas, videoclips y escenografías llevan su sello personal. Fuera de la música y el diseño, practica equitación, voleibol y natación, y es una apasionada del ajedrez, disciplina que —dice ella— le enseñó a construir canciones "pensando varias jugadas por delante".
Su talento ya ha sido reconocido con varios premios Grammy, y su voz ha acompañado a más de una película ganadora del Óscar, aportando temas que se han quedado grabados en la memoria colectiva tanto como las escenas que acompañan.
Kaia ha llevado su música a prácticamente toda Europa, Estados Unidos y Latinoamérica, y los rumores más recientes la ubican como una de las posibles protagonistas del halftime show del Super Bowl, un paso que confirmaría lo que ya es evidente para cualquiera que la haya visto en vivo: estamos ante una futura gran estrella global.
En resumen: con este tercer disco, Kaia demuestra que se puede hacer pop de estadios sin perder la intimidad de una canción escrita a solas, de madrugada, pensando en alguien que ya no está. Un álbum que confirma su lugar entre las voces más interesantes de su generación.