Kombucha Trinbucha

Kombucha Trinbucha Producción paralizada de forma indefinida. Gracias por la comprensión🙏🏼 1. ¿Por qué Trinbucha?

➡ No pasteurizamos.

Así mantenemos los probióticos y beneficios de la kombucha.
➡ No tiene endulzantes. Está libre de aspartame y endulzantes artificiales
➡ Hecha con mucho cariño por mujeres trabajadoras
➡ Sabores increíbles e intensos

2. ¿Dónde la guardo?

➡En la refrigeradora🥶
Para mantener los probióticos vivos, la Trinbucha no pasa por un proceso de pasteurización. Por eso, es importante que esté refrigerada.

3. ¿Cuándo la puedo tomar?
➡ En cualquier momento del día 🌈

Igual aquí te dejamos algunas ideas:

Mañana: en ayunas o mezclada con el jugo de desayuno
Media mañana: junto un snack (ejm: un puñado de nueces)
Tarde: Antes o después de almorzar
Media tarde: junto un snack (ejm: un bowl de canchita)
Noche: Antes o después de cenar


4. . ¿Cuánto debo tomar?

➡Para comenzar tomar medio vaso (aprox 110ml) es suficiente. Poco a poco, mientras veas cómo responde tu cuerpo a los efectos de la kombucha, puedes ir aumentando 😉

Si tienes otras dudas escríbenos por WhatsApp al 937 455 818 o envíanos un mensaje por aquí!

Dirección

Lima

Teléfono

+51937455818

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Lo mejor de dos mundos

Un caluroso día de abril del 2018 almorcé con mi amigo Nacho en un restaurante vegano.

Me considero una persona cuadriculada y uno de mis hábitos más arraigados es no tomar bebidas mientras como. Sin embargo, Nacho insistió con que tenía que probar un refresco a base de té llamado KOMBUCHA. Me explicó a grosso modo los beneficios y terminé convencida, probé una botella y desde ahí mi vida cambió (¡Gracias por tanto Nachi!)

Era gaseosa, ácida, dulce y ayudaba a la digestión. Como una gaseosa buena para personas con digestión lenta (yo): ¡lo mejor de dos mundos!

La semana siguiente del almuerzo con Nacho me leí todas las tesis existentes sobre kombucha y comencé preparando un galón de kombucha al mes para mí. Como me sobraba un poco, le invitaba a mi vecina Hitomi que siempre decía que debía venderla, a lo que le contestaba: “no me veo como emprendedora”. Llegó agosto y una prima de cariño vino de visita de San Francisco, le invité un poco de kombucha y me dijo que sabía igual de rica que las que ella tomaba allá. Fue ahí cuando una campana sonó en mi cabeza, mi chip cambió y como jugando empecé a buscar proveedores de botella, contacté a una gran amiga y diseñadora Dani Morán para que trabaje con la idea de la marca y poco a poco la rueda empezó a girar.