18/03/2025
Hace unos días me encontré con un cliente de mi Picante a la Tacneña y me preguntó: "¿Qué fue de Cocina Vildoso?"
La verdad… hace tiempo quería escribir esto: Dejé de hacer Picante a la Tacneña por falta de tiempo.
Para quienes no conocen la historia, este negocio nació de algo muy especial: las enseñanzas de mi abuelita (QEPD). Como escribí en algún momento "Cocina Vildoso" inició como un emprendimiento que, sin darme cuenta, creció muy rápido. La acogida fue increíble; llegué a sobrepasar mi capacidad instalada rápidamente. Pero detrás de cada pedido, había largas horas de cocina, organización, entrega… y todo eso después de mi trabajo en el sector público, donde cumplo horario de oficina de lunes a viernes. Hacer picante se convirtió en un reto hermoso, pero también agotador.
Llegó un momento en que los pedidos eran tantos, que me di cuenta que me estaba quedando sin tiempo para disfrutar en familia, sin espacio para mí… y sin tiempo para algo que me apasiona profundamente: estudiar. De lunes a viernes trabajaba, sábados y domingos preparaba picante (incluído el pan marraqueta), me faltaban días en la semana.
Así que tomé una decisión difícil, pero consciente: Parar la producción. Hice un alto justo en la cúspide del emprendimiento, como se dice en el fútbol, "colgué los chimpunes en mi prime".
¿Me arrepiento? No. Ahora tengo más tiempo con mi familia, hago más deporte, retomé mis estudios, cursos, una certificación internacional, una segunda maestría… y también he podido dedicarle más tiempo a mi formación como catador de piscos y vinos, algo que también me llena y disfruto mucho. "Cocina Vildoso, además de alegrarme el corazón, también me daba un ingreso adicional. Pero mi trabajo principal siempre ha sido en el sector público, como Ingeniero Comercial.
Aun así, no puedo evitar sentir nostalgia cuando clientes me llaman o me escriben preguntando si volveré a hacer picante. Muchos me cuentan que han buscado el mismo sabor, el pan marraqueta (que solo yo lo hacía)… y no lo encuentran, y ni que decir de los excesivos precios para un plato tan noble. Conquistar el mercado limeño no fue fácil, pero lo logré. Cocina Vildoso es para mí un recordatorio de que, cuando uno se propone algo, lo consigue.
Esto no es un cierre definitivo. Solo es una pausa (un poco larga pero pausa al fin). En cuanto termine mis pendientes (calculo un par de meses), volveré a encender la cocina y a preparar ese picante que tanto cariño recibió, pero esta vez sin prisas, con calma, sin fines comerciales, sino por el contrario, por tradición y el gusto de compartir con los fieles clientes.
Gracias siempre por tanto apoyo y por seguir recordando a Cocina Vildoso. ¡Nos volveremos a ver muy pronto! 🙌✨