18/03/2026
¿Y qué
si el tiempo ha bordado plata en tus cabellos,
cuando el oro permanece intacto en tu corazón?
¿Y qué
si el rostro guarda líneas,
cuando cada una fue escrita por la risa, por la lucha y por la vida?
¿Y qué
si el cuerpo cambió su forma,
si ya no responde como a los veinte,
cuando ha aprendido a sostener dolores,
a cargar ausencias,
a mantenerse erguido como palmera en medio del vendaval?
No es fragilidad lo que habita en ti.
Es historia.
No es desgaste.
Es permanencia.
¿Y qué
si la mirada ajena cuestiona tu vestido, tu silueta o tu edad?
La verdadera medida no está en sus ojos,
sino en la paz con la que te reconoces en el espejo.
No naciste para ser perfecta.
Naciste para ser auténtica.
Para ser verdad.
Para ser presencia.
Y mientras seas tú,
íntegra en tu esencia,
valiente en tus cicatrices,
firme en tu dignidad,
serás siempre bella.
Porque la belleza que resiste,
la que ama,
la que persevera,
esa no envejece.
Gracias por existir.
Gracias por ser mujer.