23/06/2026
Colega, te regalo 🎁 este escrito!!!
Porque la provisión no depende de lo que tus ojos ven, sino de la fidelidad de Aquel que la promete.
Las circunstancias cambian: hay temporadas de abundancia y temporadas de escasez, puertas que se cierran, planes que no salen como esperábamos y recursos que parecen insuficientes. Sin embargo, Dios no está limitado por ninguna de esas cosas.
La provisión de Dios puede llegar a través de personas, oportunidades, ideas, favor, sabiduría o caminos que nunca imaginamos. Por eso, nuestra confianza no debe estar en la circunstancia, sino en el Proveedor.
Filipenses 4:19 lo expresa así:
"Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús."
En el mundo de la repostería esto también es una realidad. Un día puede haber pocas órdenes y al siguiente una agenda completamente llena. Un ingrediente puede agotarse, pero surge una solución. Un cliente puede cancelar, pero llega otro que valora tu trabajo.
La provisión no nace de la cantidad de pedidos, del dinero en la cuenta o de la economía del momento. La provisión nace de la fidelidad de Dios.
Reflexión:
"Las circunstancias son temporales; la provisión de Dios es permanente. Cuando Él abre una puerta, ninguna temporada puede detener el propósito que tiene para tu vida."