10/04/2026
Cuando un hombre hace llorar a su piano. Cuando saca sus vísceras para convertirlas en música. Cuando toca como si estuviera jugando pinball, meter la bola en las notas, llegar al puntaje perfecto. Cuando haces de un cocodrilo un rock o de un gato un funk. Cuando a pesar de haber sufrido tanto y vivir en soledad, puedes ser uno de los músicos más grandes en la historia de la música. Entonces, solo entonces, puedes llamarte Elton John.
Un ícono del rock, que influenció a muchos artistas y tocó junto a los grandes, como John Lennon, Billy Joel o The Rolling Stones. Un músico que exploró otros géneros, incluso tocando ahora junto a artistas del pop contemporáneo, como Dua Lipa. Un hombre que ha creado una música tan llena de emoción y con letras magistrales escritas de su mano derecha y cohartada en música, Bernie Taupin: uno de los más grandes letristas del mundo. The Rocketman, porque nos ha llegado a elevar tan arriba, al espacio, como dopados por una sustancia que, piano y letra, música y poesía, enaltecen nuestros sentidos. Elton John, sir Elton John, nos dijo adiós en su gira de despedida que pasó por México. Con un tremendo show que recorrió sus éxitos y liderando una exorbitante banda de músicos al nivel de su líder. Ray Cooper es uno de ellos, el mismo percusionista que toca con Eric Clapton, y quien se llevó la segunda gran ovación de la noche. También Davey Johnstone, quien es el guitarrista y pilar fundamental de la banda. Todos haciendo temblar el Azteca, y sí, le seguiremos diciendo Estadio Azteca.
Elton John haciendo retumbar la noche con un piano y sus notas a la velocidad de un cohete. Funeral for a Friend/Love Lies Bleeding dio un inicio espectacular, un intro para acercarnos a la muerte estando más vivos que nunca. Rocketman nos hizo llorar, con un solo de piano de casi diez minutos. Tiny Dancer nos trajo la nostalgia. Candle in the wind, Goodbye yellow brick road y Sad songs para cantarlas hasta quedarnos sin voz. Y para bailar, al cierre, Saturday Night's Alright for Fighting y I'm Still Standing. El estadio cerró la noche coreando Your song, mientras las parejas se abrazaban, se besaban, dedicaban la canción. Todos cantándole al amor, ese amor que tanto Elton John buscó en su vida y necesitó. Un abrazo, una pareja, el amor de sus padres. El amor en sus canciones era el amor que perseguía. Y es que es increíble como alguien que ha sufrido tanto dolor y soledad ha logrado componer una música tan sublime, emocional y profundamente sensible, capaz de hacer consolar al corazón. Gracias, Elton. Por tu música, y por pasar por México para decirnos adiós. Hasta siempre, hombre cohete.