24/12/2024
La práctica de la sencillez voluntaria
Descubrir cómo se practica la sencillez y de qué manera puede transformar nuestra vida, es la misión de esta reflexión acerca de eso que podemos y debemos soltar.
Hay pequeños hechos que pueden modificar el rumbo de bue vida Decía Henry David Thoreau algo tan escueto como esto: «¡Simplifica, simplifica!». Hoy encuentro, al buscarla, su texto completo: «¡Simplifica, simplifica! En lugar de tres comidas al día, si es necesario, come una; en lugar de cien platos, diez; y reduce las demás cosas en proporción». Dentro mío se simplificó tanto, que con la primera parte alcanzó para, a lo largo de este tiempo, transformar poco a poco cada aspecto de mi vida…. Con mucha frecuencia nuestro sufrimiento, nuestra frustración, nuestra ansiedad, pueden menguar cuando observamos en qué área de nuestra vida necesitaríamos aplicar la simplificación. Lo contrario a la vida sencilla es la dolorosa sensación de carencia de algo que casi nunca es verdaderamente indispensable. Y lo que realmente importa en el mapa de nuestras actividades y nuestros afectos suele quedar eclipsado porque nuestro tiempo y energía son malversados en trajines verdaderamente prescindibles.
El Sistema presiona en sentido contrario, generando una hipnosis personal y colectiva. Cuando logramos liberarnos de esa hipnosis (a la que se suman nuestro propios condicionamientos históricos), una corriente de vida comienza a fluir en la presencia de cada día. He visto que muchas personas solo llegan a soltar lo prescindible (que parecía imprescindible) luego de una situación extrema que les hace ver la trampa mortal en la que viven….Cuando aprendamos a valorar nuestro tiempo como nuestro recurso más preciado, dejaremos de cambiarlo por cosas que realmente no añaden valor a nuestra existencia». Y creo que no solo cosas, sino vínculos insanos también, necesitan pasar por ese tamiz.
La sencillez voluntaria es, entonces, una práctica. En cada simplificación que vamos pudiendo hacer hay un acto de desapego, que puede ser al principio difícil, pero luego se va convirtiendo en un modo de estar en el mundo. Dice Thoreau: “La vida está llena de problemas y preocupaciones porque complicamos nuestra existencia con cosas que no necesitamos. Reducir nuestras demandas es descubrir que la felicidad no está en añadir, sino en restar todo aquello que no sirve a nuestra alma».
Cuando Thoreau se sintió ahogado por las presiones que imponía su época (¡y era en 1845, inicios de la era industrial!), decidió hacer el experimento de vivir en un bosque, construyendo él mismo una mínima cabaña junto al lago Walden, en Massachusetts, Estados Unidos. Su propósito implicó subsistir con lo esencial, y observar la naturaleza….
¿Y nuestra vida? ¿Cómo diseñar una vida más sencilla en una estructura que todo el tiempo nos gatilla para que sea lo contrario? Desde ya, requiere de valor. A veces la decisión implica cambios radicales, tal como puede ser instalarse más cerca de la naturaleza, achicar la cantidad de objetos que recargan nuestra casa, ganarse el sustento de otra manera, desprenderse de vínculos que son insanos para nuestro espíritu y tener entonces tiempo para los que sí son valiosos…
¿Cómo es la práctica de la sencillez elegida? En mi experiencia, aplica a todas las áreas de la vida, y requiere de una observación lo más constante posible….. Deseo que seas feliz con cada acto hacia una vida sencilla. ¡Que así sea! Va mi abrazo contigo.
Virginia Gawel