Zuleima Mogollón Renace y Trasciende

Zuleima Mogollón  Renace y Trasciende Ayudo a personas a descubrir su yo interno, te acompaño a realizar tu viaje de Transformación Personal con amor y compasión ���

Cuando la traición no viene de los hombres, sino de otras mujeres…Estamos acostumbradas a hablar del machismo, del aband...
30/01/2026

Cuando la traición no viene de los hombres, sino de otras mujeres…

Estamos acostumbradas a hablar del machismo, del abandono masculino, de la violencia de género.

Y sí, existen. Son reales. Nos duelen. Nos atraviesan.

Pero hay algo de lo que casi no se habla:
la traición entre mujeres.

Cuando una madre elige al agresor emocional de su hija antes que a ella.
Cuando una amiga guarda silencio frente al abuso que presencia.

Cuando una mujer se alía con quien daña a otra, por miedo, por costumbre, por necesidad.
Hay traiciones que no vienen con gritos,
sino con silencios.

Que no llegan con golpes,
sino con indiferencia.
No rompen el cuerpo,
pero hieren el alma.
Y duelen más…

porque vienen de quien se suponía debía comprendernos.

Muchas veces esa traición se disfraza de neutralidad:

“yo no me meto”,
“también tengo derecho a tener mi vínculo con él”.

Pero en el fondo, lo sabemos.
Sabemos cuándo no se nos está eligiendo.
Sabemos cuándo la lealtad se fractura.

Hablar de esto no es para señalar ni culpar a otras mujeres.
Es para reconocer que entre nosotras también existen heridas profundas, heredadas, inconscientes.

Porque cuando una mujer traiciona a otra,
también se traiciona a sí misma:
a su historia,
a su linaje.

Una mujer que rompe con otra para sostener un vínculo con quien la daña
está repitiendo una lealtad invisible
a un sistema que aún la somete.

No queremos más feminismo de pancarta
si no hay feminismo del alma.
No queremos más “sororidad”
si es solo una palabra bonita en redes.

Queremos conciencia.
Queremos coherencia.
Queremos sanación.

Y para eso, necesitamos hablar también de esto.
De lo incómodo.
De lo no dicho.
De lo que duele… pero libera.

Que este sea el inicio de conversaciones que ya no pueden seguir postergándose.

Entre nosotras.
Para nosotras.
Por nosotras.

Zuleima Mogollón🪷✨


“No, eso no es amor propio: el reggaetón y la ilusión del empoderamiento”Por Zuleima Mogollón Vivimos tiempos donde much...
29/01/2026

“No, eso no es amor propio: el reggaetón y la ilusión del empoderamiento”

Por Zuleima Mogollón

Vivimos tiempos donde muchas cosas se han disfrazado de libertad. El amor propio se ha convertido en una etiqueta para justificar cualquier acto que encaje con las tendencias. Pero yo quiero hacerte una pregunta incómoda:

¿Bailas para ti o bailas para ser vista?

La industria musical —y en especial el reggaetón— ha encontrado una nueva máscara: la del supuesto empoderamiento femenino. Nos venden letras que hablan de independencia, pero que, al analizarlas, aún giran en torno a un deseo desesperado por ser deseadas.

"Por un besito lo doy todo"… ¿Eso es amor propio?

No.

Eso es una herida.

Eso es una necesidad disfrazada de fuerza.

Como terapeuta, como mujer, como observadora de esta era, veo a miles de chicas que bailan frente a una cámara creyendo que están ganando poder… cuando en realidad están buscando aceptación, likes y miradas. El cuerpo se mueve, pero el alma está mendigando reconocimiento.

Amor propio no es cuánto enseñas el cuerpo.

Amor propio es cuánto conoces tu alma.

Amor propio no es cuánto te desean,

es cuánto te eliges tú.

Esto no es una crítica moralista. Es una invitación a mirar más profundo.

A preguntarte:

¿Quién soy cuando nadie me mira?

¿Quién soy cuando apago la música y quedo sola conmigo?

¿Sigo bailando con amor o me desarmo en silencio?

La verdadera revolución no está en seguir tendencias.

Está en salirse de ellas sin miedo.

Está en decidir que tu cuerpo no es una herramienta de aprobación sino un templo sagrado de expresión.

Y cuando una mujer baila desde su centro, sin buscar ojos que la validen, entonces sí:

eso es amor propio.

Eso es poder.

Eso es libertad.

No obstante, más allá del ruido, el ritmo pegajoso y las letras controversiales del reguetón, hay una verdad que no podemos ignorar: detrás de cada mujer que hoy lidera esta industria musical hay un proceso profundo, una historia tejida con fuerza, dolor, coraje y resiliencia. Es justo reconocer el talento, el trabajo y el mérito que hay en cada una de ellas. No llegaron allí por casualidad; llegaron porque sobrevivieron a un proceso emocional, físico, mental y espiritual que las transformó.

Y eso es precisamente lo que están vendiendo: su proceso. Un recorrido que muchas veces no está terminado, que sigue en marcha, con cicatrices abiertas y otras en sanación. Las letras que cantan no necesariamente nos hablan de amor propio, pero su presencia en los escenarios, su libertad de expresión y su capacidad para decidir sobre su cuerpo, su voz y su mensaje... sí se acercan al empoderamiento emocional que forma parte de ese amor propio.

Sin embargo, aquí es donde debemos hacer una pausa. Porque en la vida, no podemos controlar nada fuera de nosotras mismas. Y aunque estas artistas comparten su proceso como espejo para millones, eso no garantiza que quien escucha esas canciones esté recibiendo una guía de sanación o crecimiento. Lo que ellas venden, en muchos casos, es solo una parte del viaje. No es destino. No es transformación terminada. Es relato, es exposición, es resistencia... pero también es marketing.

La verdadera responsabilidad recae en nosotras como oyentes, como mujeres, como madres de adolescentes que repiten, bailan y asumen esas letras como verdad. Las cantantes pueden ser espejos, pero no pueden ser nuestro mapa. No pueden ser el norte que guíe nuestro amor propio. Ellas solo muestran una posibilidad, una narrativa, un reflejo... Y muchas veces, ese reflejo proviene de una herida aún abierta.

Por eso, la invitación hoy no es a juzgar, sino a discernir.

¿Es entonces nuestra responsabilidad descifrar el doble mensaje que nos dan estas cantantes de este género musical?¿Queda de parte de nosotras vernos en esos espejos para tomar la decisión de sanar, y no pensar que lo que dicen esas letras me empodera y nutre mi amor propio?





LA TERAPEUTA TAMBIÉN SANA Cuando todo se mueve, es porque algo está sanandoHe estado atravesando uno de esos procesos qu...
27/01/2026

LA TERAPEUTA TAMBIÉN SANA

Cuando todo se mueve, es porque algo está sanando

He estado atravesando uno de esos procesos que duelen…
pero que también recuerdan que estoy viva.
Que estoy creciendo.
Que algo en mí se está sanando profundamente.

Últimamente he visto cómo personas se han ido de mi vida.
Algunas en silencio.
Otras dejando la huella de la traición, la deslealtad o, simplemente, el cierre de un ciclo.
He perdido seguidores, clientes, vínculos que parecían sólidos.

Y sí… al principio dolió. Mucho.
Hoy lo entiendo distinto.
Quien se va también es un regalo del universo.
Un acto invisible de protección.
Una limpieza energética.

Una invitación a quedarme solo con lo que realmente vibra con mi verdad más profunda.
Este camino no ha sido fácil.

He tenido que mirar mis heridas de frente.
No solo en el alma, también en el cuerpo.
Mi sobrepeso ha sido refugio y armadura.
Un lenguaje silencioso que habla del agotamiento emocional,
de todo lo que no supe cómo soltar,
de lo que no encontré palabras para decir.
También he mirado de frente las lealtades familiares que me ataban sin darme cuenta.
Especialmente con mi madre: su historia, su dolor, sus límites.

Y con la ausencia de un padre que dejó una herida de abandono tan profunda
que durante años busqué —sin saberlo— que otros llenaran ese vacío.
Cada etapa me mostró una parte de mí que necesitaba ser vista.
Cada despedida me devolvió al centro.
Cada dolor me llevó al fondo…

Pero también me empujó hacia la verdad.
Porque la sanación no es luz constante
ni caminos rectos.

Es caos.
Es silencio.
Es soledad.

Pero también es revelación.
Es fuerza.
Es renacimiento.

Si estás leyendo esto y algo de lo que digo resuena contigo, quiero que sepas algo:

No estás sola.
No estás rota.
Estás en proceso.
Estás limpiando.

Estás recordando quién eres más allá de todo lo que dolió.
A veces perder lo que creemos necesitar
es lo que nos permite abrazar lo que verdaderamente merecemos.

Suelta sin miedo.
Permítete llorar.
Escucha tu cuerpo.

Honra tu historia sin cargarla.
Y, sobre todo, no te rindas.
Tu alma sabe exactamente a dónde va.

Zuleima Mogollón ✨





De la herida a la elección: el privilegio de elegirmeDurante mucho tiempo no supe que estaba en una relación. Creí que e...
25/01/2026

De la herida a la elección: el privilegio de elegirme

Durante mucho tiempo no supe que estaba en una relación. Creí que era solo s**o, un encuentro físico sin compromisos. No veía —o no quería ver— todo lo que yo sí estaba entregando emocionalmente.

Cuando él eligió a otra mujer y, con absoluta naturalidad, me dijo que “nosotros solo éramos amigos”, algo se quebró dentro de mí. Se abrió una herida profunda y antigua: la de no haber sido elegida.
Ni por papá.
Ni por mis hermanos.
Ni por amigos, jefes o clientes.

Ese momento fue como una linterna encendida en un rincón que había evitado mirar. Y en medio del dolor apareció una revelación incómoda pero necesaria: no era del todo cierto que nunca me habían elegido. Sí hubo personas que lo hicieron, solo que mi herida no me permitía reconocerlo. Y en otros casos, simplemente no me eligieron de la forma —ni desde el lugar— que yo esperaba.

Lo más duro no fue el rechazo en sí, sino la imagen que tenía de mí misma. Me veía como una mujer patética, suplicando amor, haciendo de todo por los demás con la esperanza de ser elegida. Permití humillaciones. Me falté el respeto. Toleré injusticias. Y lo más doloroso: perdoné a quienes me traicionaron… y hasta los premié con mi presencia.

Ese dolor me partía en dos. Me avergonzaba de mí.
Hasta que un día leí una frase que lo cambió todo:
“Tú no eres tu pasado.”
Y algo hizo clic.

Comprendí que al mirar de frente mi herida, al permitirme sentir ese dolor y al cerrar la puerta a ese hombre —incluso si volviera arrepentido—, ya no era esa mujer de la que me avergonzaba. Algo en mí había cambiado. Di un salto profundo. Y aunque todavía aparecen impulsos, hoy los observo, los respiro y me sostengo desde el respeto propio.
Ahora lo entiendo: nunca se trató de que alguien más me eligiera.
El verdadero poder siempre estuvo en mí.
No se trata de esperar ser elegida.
Se trata de reconocer mi valor y comprender que:
No todos merecen el privilegio de elegirme.

Zuleima Mogollón
💜✨🩷

Dirección

Caracas

Horario de Apertura

Lunes 09:00 - 18:00
Martes 09:00 - 18:00
Miércoles 09:00 - 18:00
Jueves 09:00 - 18:00
Viernes 09:00 - 18:00
Sábado 09:00 - 18:00

Teléfono

+584164733809

Notificaciones

Sé el primero en enterarse y déjanos enviarle un correo electrónico cuando Zuleima Mogollón Renace y Trasciende publique noticias y promociones. Su dirección de correo electrónico no se utilizará para ningún otro fin, y puede darse de baja en cualquier momento.

Atajos

Compartir