30/01/2026
Cuando la traición no viene de los hombres, sino de otras mujeres…
Estamos acostumbradas a hablar del machismo, del abandono masculino, de la violencia de género.
Y sí, existen. Son reales. Nos duelen. Nos atraviesan.
Pero hay algo de lo que casi no se habla:
la traición entre mujeres.
Cuando una madre elige al agresor emocional de su hija antes que a ella.
Cuando una amiga guarda silencio frente al abuso que presencia.
Cuando una mujer se alía con quien daña a otra, por miedo, por costumbre, por necesidad.
Hay traiciones que no vienen con gritos,
sino con silencios.
Que no llegan con golpes,
sino con indiferencia.
No rompen el cuerpo,
pero hieren el alma.
Y duelen más…
porque vienen de quien se suponía debía comprendernos.
Muchas veces esa traición se disfraza de neutralidad:
“yo no me meto”,
“también tengo derecho a tener mi vínculo con él”.
Pero en el fondo, lo sabemos.
Sabemos cuándo no se nos está eligiendo.
Sabemos cuándo la lealtad se fractura.
Hablar de esto no es para señalar ni culpar a otras mujeres.
Es para reconocer que entre nosotras también existen heridas profundas, heredadas, inconscientes.
Porque cuando una mujer traiciona a otra,
también se traiciona a sí misma:
a su historia,
a su linaje.
Una mujer que rompe con otra para sostener un vínculo con quien la daña
está repitiendo una lealtad invisible
a un sistema que aún la somete.
No queremos más feminismo de pancarta
si no hay feminismo del alma.
No queremos más “sororidad”
si es solo una palabra bonita en redes.
Queremos conciencia.
Queremos coherencia.
Queremos sanación.
Y para eso, necesitamos hablar también de esto.
De lo incómodo.
De lo no dicho.
De lo que duele… pero libera.
Que este sea el inicio de conversaciones que ya no pueden seguir postergándose.
Entre nosotras.
Para nosotras.
Por nosotras.
Zuleima Mogollón🪷✨